En un hecho que ha dejado a la comunidad consternada, la icónica campana de la Capilla San Cayetano desapareció misteriosamente en circunstancias que aún no han sido esclarecidas. Conversamos con Eder García, vecina de la capilla y conocida cuidadora del lugar, para obtener más detalles sobre el incidente.
"Yo vivo en la misma cuadra de la Capilla. Mi mitad cuadra, acá, somos tres casas nada más, hace prácticamente como 18 años tengo la llave. Soy como la cuidadora, digamos. Hay un grupo de vecinos que también trabaja, pero por estar en la misma cuadra, están cerca, siempre estoy a la expectativa", explica Eder sobre su rol.
La mujer relata que como parte de su rutina diaria revisó la Capilla por la mañana para asegurarse de que todo estuviera en orden. Fue durante una de estas inspecciones que notó algo inusual. "Por la mañana, me levanto, me paro, me voy a dar una vuelta alrededor de la capilla. Veo en el piso un pedacito de soga que estaba en la campana, porque antes la soga era larga, pero la tuvimos que cortar. Además , en el piso quedó la marca, como que la alargaron de arriba, que como que se interrumpió una parte de la campana. Y al lado estaba la cadena con el tornillo que estaba asegurado en la parte de donde estaba colgada la campana", relata con pesar.
Eder describió cómo los ruidos y movimientos sospechosos fueron comunes en la noche del robo, aunque nunca pensó que podrían estar relacionados con el robo de la campana. A pesar de tener algunas sospechas, ella no puede afirmar con certeza quiénes fueron los responsables.
En su búsqueda de pistas, han considerado la posibilidad de que las cámaras cercanas hayan captado algo. "La única cámara que falta ver es la de Monti que vende refrescos, bebidas, el Soldado Heredia que tiene una cámara. En este caso, los vecinos, seguramente siempre alguien ve algo y esperemos y apelemos a esa persona que si vio algo pueda dar datos como para que se vuelva a restituir la campana", explicó Edher.
A pesar de la tristeza y el desconcierto que rodean el robo de la campana, la comunidad mantiene la esperanza de que aparezca y pueda ser devuelta al lugar que le corresponde. "Las esperanzas nunca se pierden", concluye Edher, reflejando el espíritu resiliente de la comunidad que busca recuperar un símbolo tan querido.
Informe: Alejandra Ramos
