Un grupo de vecinos y allegados se ha unido para abordar la tarea de restaurar la antigua Capilla San Guillermo, que durante años ha desempeñado un papel fundamental en la sociedad. A pesar de que lleva aproximadamente 15 años cerrada, este grupo busca darle un nuevo propósito y abrir sus puertas nuevamente.
El iniciador de este sueño es Juan, cuyo padre fue pupilo en la capilla durante su infancia. Inspirado por los recuerdos de su padre y su conexión con el lugar, emprendió esta misión para honrar la memoria de su progenitor y beneficiar al vecindario que añora la presencia de la capilla.
Juan ha encontrado un apoyo significativo por parte de antiguos residentes y ex alumnos del internado que pasaron gran parte de su vida en la capilla. La aceptación y el deseo de colaborar se han manifestado en mensajes y llamadas de personas que viven en Buenos Aires y otros lugares distantes.
El día de San Guillermo fue elegido estratégicamente para la apertura simbólica de la capilla. Juan y el padre Guillermo acordaron que no había mejor momento para ello. Invitan a aquellos interesados a acercarse y presenciar la situación actual del lugar. La intención es, poco a poco, darle forma y vida a la capilla, permitiendo que se realicen diversas actividades y encuentros comunitarios.
Sin embargo, para llevar a cabo esta restauración, se necesitan fondos. Juan y Fabián Pérez, un colaborador experimentado, invitan a quienes deseen participar y aportar ideas a unirse a ellos en esta causa. Cualquier forma de contribución es bienvenida, y se espera que se organicen eventos como bonos de contribución y rifas para recaudar los recursos necesarios.
La Capilla San Guillermo ha sido testigo de numerosos eventos importantes, desde bautizos hasta bodas. Durante la restauración de la iglesia principal, las misas se celebraban en la capilla. Muchas parejas del vecindario eligieron este lugar para casarse, y sus hijos también han seguido esa tradición. Es un sitio cargado de sentimientos y recuerdos gratos para la comunidad.
Además de su uso religioso, la capilla también se destruirá en un espacio donde la escuela local podrá llevar a cabo actividades para los niños. Este aspecto es muy valorado, ya que se espera que los más jóvenes puedan recibir catequesis y disfrutar de un lugar lleno de significado histórico y sentimental.
Para quienes desconocen su ubicación, la Capilla pertenece a la Escuela Hogar de Nazaret, en la calle Monseñor Surce 1555. Juan invita a todos los interesados a acercarse, compartir un mate y aportar ideas. La participación de arquitectos y profesionales es fundamental para llevar a cabo una restauración adecuada y duradera.
Guillermo, uno de los impulsores de este proyecto, enfatiza que la capilla estará abierta a todos los residentes del barrio y que todos serán bienvenidos. Los objetos y elementos históricos aún se conservan en su lugar, aunque hayan sufrido el paso del tiempo y el desuso. La comunidad local está ansiosa por presenciar la restauración y volver a disfrutar de este lugar especial que ha desempeñado un papel importante en sus vidas.
Entrevista: Alejandra Ramos | FM Tiempo
Foto: Facebook Lincoln de Antaño
